El día de hoy te voy a contar una anécdota de alguien que reprobó geografía (bueno después la pasé en extraordinario); pero para llegar a ello necesito regresarme unos meses antes a tan bronceada situación...
Era el año de 1994, Solsticio había sido invitado a su primer concierto fuera del Estado, ya se imaginarán lo entusiasmados que estabamos todos (¿o casi todos?) por tener la oportunidad de tocar en otro lugar y tener la primer experiencia de hacer ruido en otra parte con nuevo público y otras bandas.
Todo iba "viento en popa" (sobre todo para mí), seguiamos super activos con los ensayos y un buen fin de semana nos invitan a tocar en una boda o torna boda, debido a que el bajista que en ese entonces tocaba con nosotros no tenía amplificador, un amigo, el tremendo Mike III, nos había contactado con un bajista que en varias ocasiones previo a ese evento ya nos había sacado de apuros prestándonos su ampli...
Solo que en esta ocasión nos enfrentabamos a circunstancias no planeadas y al no lograr alcanzar en el plano consciente y existencial al bajista que en ese momento estaba activo en la banda, nos vimos en la penosa necesidad de casi casi forzar a que este jóven, no solo nos prestara su ampli, sino también su bajo y que de pasada tocara en la boda o torna boda...
Recuerdo que lo importante era que nos acomodaramos en el patio/stage de tal forma que me pudiera seguir las pisadas (¡nuestro primer ensayo-boda!) ese jam que nos aventamos fue parteaguas a una nueva aventura, una nueva alineación, el ingreso a Solsticio del Dr. Mabra (Alejandro Soto).
Durante y después de la boda o torna boda recuerdo (¿o no?) que comenzamos a platicar acerca de los próximos compromisos que teníamos, el único: la tocada en Nogales, en el Estadio Hoeffer con las bandas Sociedad Discriminada, La Necro, X Definido, Candy Coats y Fortis Efemerides.
La idea era que Mabra nos hiciera "el paro" para tocar en Nogales y que no se nos cayera la oportunidad de ir al evento y así fue, con pocos ensayos logramos amarrar el set y viajar hasta Nogales en burra con nuestras guitarras, tarola, platillos y yo, además con mis chanclas y toalla playera para al momento de llegar, al bajar del camión preguntar: ¿dónde está el malecón?
No vi el mar, no vi conchitas, pero que bonita lluvia nos tocó presenciar un día después del evento, las calles en colinas llenas con corrientes de agua por la estrepitosa lluvia, fue algo muy impresionante, ¡que bueno que llevé chanclas!
Con respecto al evento, solo te puedo decir que nos recibieron súper bien, Héctor se encargo de instalar nuevas bases al diamante de beisbol del estadio creando un romboide casi perfecto, Mabra descubrió que podía enredarse el cable del bajo en su pierna al tocar, yo seguí buscando el mar mientras tocaba y casi muero ahogado, Pablo se encargó de mantener nuestro desmadre en ritmo mientras disfrutábamos nuestro primer evento fuera de la ciudad, una experiencia única así como muchas otras...

¡Después continuamos con la función!
Saludos y salud!
Alfonso

